jueves, 1 de septiembre de 2011

Septiembre


Hoy toca hablar de mí, sin historias retorcidas, sin metáforas, sin dobles sentidos.

Finalmente se ha acabado el verano. Se nos acabó el tiempo sin preocupaciones, que se extendía interminable al principio, como si Septiembre nunca fuera a llegar.

Al final ha llegado, con todas sus consecuencias y sus nuevos planes. Aquí estoy yo, preparándome para los dos exámenes que tengo antes de marcharme por un tiempo de la que ha sido mi ciudad durante los 20 años que llevo de vida. Y es que a pesar de no querer pensarlo, ya ha llegado. Ya ha llegado el momento de empaquetar, de pensar que es lo que me llevo y que es lo que dejo aquí.

Realmente no tengo muy claro qué es lo que me llevo, pero por el contrario si sé que es lo que dejo aquí. Dejo problemas, dejo incertidumbres, incógnitas sobre qué pasará. Todo lo que habíamos cuidado y pensábamos que no pasaría jamás, ha llegado justo ahora. Y a todos nos ha pillado por sorpresa: amistades, familia, amores…

Una vida y sus sentimientos no son como un objeto. No puedo hacer como en las pelis americanas y poner sábanas encima de todo lo que tengo, esperar que no coja mucho polvo y que todo esté igual cuando yo vuelva. Porque a diferencia de los muebles, muchas de las cosas que tengo puede que se hayan marchado, roto o desgastado cuando vuelva a por ellas. Al igual que habrá otras que estarán aquí esperando ansiosamente mi regreso.

Estoy cansado de todos los buenos deseos de la gente, todo lo que va envuelto en buenas intenciones pero debajo de la cobertura esconde un “te echaré menos” o un “no me hago a la idea de que te vayas” incluso de los que de verdad dicen te echaré de menos, pero sin ningún significado real. Lo que yo quiero son verdades, quiero abrazos, quiero unas risas sinceras, quiero al menos unos últimos recuerdos felices que pueda llevarme, intensos, para poder revivirlos…

Por ahora, lo único que puedo hacer es el esfuerzo de aguantar las lágrimas y las ganas de llorar que me vienen cada vez que estoy solo y pienso en ello.

Esto es lo que tengo aquí, y nada de eso es algo que quiera o pueda meter en mi maleta. No tengo una lo suficientemente grande para llevaros a todos, pero aunque en algunos casos me esté costando encontrarlo, procuraré llevarme lo mejor de cada uno.


domingo, 21 de agosto de 2011

¿Bailamos?



Cuando estás en una fiesta en la que bailas por primera vez con otra persona ¿Cómo reaccionas? Bailas con ella primero. Si no te agrada y te vuelve a invitar a bailar, le dices que no. Si a él no lo convenciste, y aunque a ti te haya encantado, no vuelve a bailar contigo.
La magia empieza a ocurrir cuando los dos encajan ¿no? Sabes que has encontrado a tu pareja de toda la fiesta... En el amor es igual.

Vas a conocer a muchas personas a lo largo de tu vida. Con algunas te vas a sentir en profunda sintonía, pero ellas contigo no. Déjalas ir. No luches por ellas. No es tu pareja de baile.

También, te encontrarás con alguien que no te gusta. Y no entiende. Es terco y se aferra a ti. Recuerda que alguna vez tú has sido una de esas personas. De forma firme y amable, dile que no te gustaría bailar con él en el amor.

Y en ocasiones te tocará una pareja que te empeñas en querer cambiar. Quieres que haga los pasos de baile que a ti te gustan. Quieres que tenga el ritmo que tú quieres. Sabes que eso no funciona. A nadie le gusta que lo cambien. Busca a otra pareja de baile.

También, te tocará estar con una pareja que quiera cambiarte. Sabes que tampoco eso funciona. Busca a otra persona.

¿Hay algo malo contigo? No. Solo tienes que encontrar a alguien que le encante como bailes. Que se enamore del ritmo de tus sueños y de los pasos de tus hábitos diarios.

Te llevará años comprender que no debes ser perfecto para ser amado. Debes ser tú mismo, ser sincero e ir con el corazón en la mano. Eso es todo. No importa los defectos que tengas, siempre encontrarás a alguien que baile para ti.

Una de las veces que yo decidí bailar encontré mi pareja de baile perfecta, estábamos en sintonía, los dos girábamos al compás y la magia surgió y nos envolvió.

Pero a medida que pasaba el tiempo y cuando comenzaba la música, yo buscaba desesperadamente a mi pareja de baile, sin encontrarla en ningún sitio. Preguntaba a todo el mundo, miraba ansiosamente por todos los rincones, pero él sencillamente no estaba.

Yo necesitaba bailar, volver a encontrar la armonía, y un día de repente mí pareja de baile apareció. Pero ya no quería bailar conmigo. Decía que ya no llevábamos el mismo compás y que ya encontraría a otra persona que supiera llevar su ritmo.

Pero el baile es ir aprendiendo juntos los mismos pasos, y cuando uno de los dos cae, sabe que tiene la mano segura de su pareja para levantarse. Es confiar plenamente en el otro cuando en cada paso, e ir aprendiendo nuevos ritmos juntos hasta lograr el baile perfecto.

Creí que llegaríamos a ser una pareja de baile, que algunas veces nos saldría bien y otras mal, pero siempre estaríamos juntos para seguir intentándolo de nuevo. Nunca pensé que eligiera lo más fácil, buscar otra pareja de baile exactamente igual que él.

Cuando pase el tiempo, se dará cuenta que nadie bailará como él, y que quizá deberíamos haber compartido más tiempo ensayando nuevos bailes, porque de seguir así…. puede que acabe bailando solo.


jueves, 4 de agosto de 2011

Efecto Pigmalión




¿Alguna vez te has sentido atraído por una idea que no existe más que en tu cabeza? Algo que tú creaste, a partir de tu imaginación, tus recuerdos o quizá con algún vestigio de realidad… pero que solo está ahí, dentro de ti.

Según la mitología griega, algo así le sucedió al rey Pigmalión. Era un rey despreocupado de mujeres y amigos, únicamente dedicado al arte de la escultura el cual dominaba con increíble maestría. Todos afirmaban que la perfección de sus estatuas era tal, que lo único que no poseían era la cualidad de la vida.

Un día Pigmalión decidió esculpir la estatua más bella de todas las que hasta entonces había creado y escogió para ello las formas de una mujer. Poco a poco fue transformando el bloque de inanimado material en la silueta de una bella dama. Sus labios tenían la tersura perfecta esbozando algo parecido a una sonrisa y su piel sin ninguna mácula ni imperfección insinuaba sus perfectas proporciones. Una vez terminada la vistió con la mejor tela de todo su reino, la adornó con las flores más exuberantes y perfumadas que pudo encontrar y la rodeó de los mejores presentes merecidos por tan preciosa dama.

Los días avanzaban y el rey no se cansaba de contemplar tal belleza que había surgido de sus manos. Había llegado a enamorarse perdidamente de aquel ser inmóvil, al que bautizó como Galatea.

Por aquellos días celebraban los rituales y fiestas de la diosa Afrodita ante lo cual Pigmalión, a pesar del escándalo de sus súbditos que ya le tenían por demente, decidió pedir a la diosa la oportunidad de una vida para Galatea, para poder amar a su ser querido como a una persona más.

Afrodita conmovida por tanto amor, le entregó el fruto de la vida a Galatea la cual, descendió de su pedestal a los brazos del enamorado Pigmalión al que había estado observando durante tanto tiempo desde su inmovilidad. Ambos se casaron en una fastuosa boda a la que la misma Afrodita asistió como invitada sin conseguir eclipsar la belleza de Galatea.

Al igual que Pigmalión, nosotros también podemos caer presas de la atracción de nuestra Galatea, esa idea o creación que ha surgido de nosotros mismos pero que como Galatea, no deja de ser algo en cierto modo inalcanzable.

En la actualidad el “efecto Pigmalión” se utiliza con la finalidad de que una persona lo suficientemente motivada, será capaz de conseguir todo aquello que se proponga. Sin embargo, yo ofrezco otra segunda lectura de este mito.

Nosotros no contamos con la ayuda de Afrodita para que convierta en realidad aquellas ideas imposibles de las que nos hemos encaprichado, pero sin embargo persistirán en nuestra mente largo tiempo como todo lo que resulta inalcanzable. Pudiendo llegar incluso a enquistarse produciendo una verdadera obsesión e infelicidad en nuestro alma.

Todos aprendemos por las malas a diferenciar la realidad de todo aquello que solo está en nuestra cabeza creado por nuestros deseos. Lo valiente y maduro es conseguir aprender de esta lección. Aprender a diferenciar los sentimientos, querer, desear o necesitar; amor u obsesión. Y saber abandonar esas obsesiones que nada más hacen que dañar nuestro espíritu mermando nuestra capacidad vital.

No esperéis a Afrodita.

martes, 21 de junio de 2011

Estimado señor Fdez. Vara:


Lo primero de todo dejar claro que mi intención al comenzar con este blog, nunca fue hablar de temas políticos, ya que no me mantengo muy al día en la materia ni tampoco me gusta entrar al trapo en estos temas. Pero tras leer aquí la reflexión de nuestro estimado Ex-presidente autonómico, el Sr. Guillermo Fdez. Vara, después de no renovarse en el cargo, no puedo evitar la necesidad de elaborar mi propia reflexión.

Dice nuestro querido ex-presidente, y cito textualmente “Izquierda Unida ha decidido que quien debe gobernar Extremadura es el Partido Popular”. Perdóneme señor Vara, creo que está usted un poco desubicado. Nos encontramos en España y vivimos en una democracia en la que los que decidimos quien gobierna somos nosotros con nuestro voto, no ustedes. Si los votantes del PSOE han decidido que usted no debe gobernar, no intente que parezca algo que no es. Miles de extremeños han cambiado su voto hacia otras formaciones políticas tales como IU, UPD  y PP ante el descontento existente con su gestión y la de su partido los cuales, tras 28 años (que se dice pronto) solo han conseguido que Extremadura siga siendo la comunidad española en la cola del desarrollo. Es inaceptable que con una población de 1.083.000 habitantes existan 117.000 parados, casi el 24% de la población activa y que el PIB sea el más bajo de España. Así que aún con estos datos, sigue sigo sin explicarme que la derrota del PSOE no haya sido aun mayor.

Muchos pueden alegarme el descontento de los votantes de IU que sin duda, esperaban que en última instancia el pacto fuera con el PSOE y no con el PP. Estoy seguro que si el pacto lo hubieran hecho con Vara, este no se habría indignado tanto ni se hubiera negado a mantener su sillón con un pacto.

Y ante esto solo puedo esgrimir mi humilde opinión de por qué la sección de IU en Extremadura, contrariando incluso a las directivas de Madrid, ha decidido abstenerse y otorgarle la Presidencia al J.A. Monago. Y es que solo puedo preguntarme por qué incluso sus compañeros más cercanos en ideología se han negado a respaldarles. Como estará el percal socialista extremeño para que se tomen estas decisiones.

A los votantes arrepentidos de su voto a IU solo me queda decirles que eso es lo que pasa al votar a un partido bisagra, que te arriesgas a que pacte con unos o con otros, deberíamos entender mejor la democracia antes de ir a votar.

Señor Vara, únicamente decirle que asimile su derrota tal y como dijo hacer al principio, le parezca más o menos legítima. Ahora tiene la oportunidad de desempeñar sus funciones como oposición y como tal, hacerlo de manera constructiva que es lo que su partido exige a nivel nacional a la oposición del PP ya que lo primero a la hora de educar es tratar de dar ejemplo. Haga una oposición sana y no para generar desconfianza y rencores en la ciudadanía, que es lo que usted consigue iniciando debates como este. Quizá así consiga recuperar la confianza del electorado al comportarse como una persona cabal y no como alguien enrabietado por la derrota. Haga limpieza en su partido, ocúpese de sus imputados en casos de prevaricación, de malversación de fondos públicos y estafas a la seguridad social en Plasencia, Plasenzuela, Alburquerque y demás municipios; explique el porqué de la cesión de 65.000 metros cuadrados de suelo industrial del ayuntamiento de Olivenza entregados al precio simbólico de una peseta. Como usted mismo dice “Extremadura está por encima de todo” y espero que sea consciente del contenido de sus palabras.

Solo me queda decir que ninguna de las formaciones políticas existentes esta limpia de casos de corrupción ya que es lo que sucede cuando se le da a unos pocos la capacidad de manejar sin que hayan probado su capacidad de poder hacerlo. Ahora se inicia una nueva etapa en Extremadura con el gobierno de los populares de J.A. Monago, y espero que no defrauden a sus votantes y a Izquierda Unida, que sepan demostrar más allá de ideologías que son capaces de desarrollar un modelo de gestión realmente eficaz para nuestra comunidad ya que si no, en 4 años los ciudadanos harán que marchen como han llegado.

Pero no se preocupe demasiado Sr. Vara, seguro que su amigo Ibarra le hace un hueco en FEVAL, para que se relajen juntos en la piscina y se ejerciten un poco en la pista de squash para liberar las tensiones de la Ex-presidencia. Y cuidado no se coja una intoxicación por marisco. Espero recibir mi invitación pronto, ya que eso lo pagamos todos.

Un abrazo fuerte y los mejores deseos para mi tierra.


jueves, 16 de junio de 2011

Lágrimas de Acero: Una vida detrás de tu existencia.


No quiero interrumpir tu recorrido,
tengo que decirte adiós,
saldar cuentas con mis sentimientos y emociones.
Contigo viví una vida, coseche de tus sueños,
bebí de tus esperanzas y juventud.

Estoy triste infinitamente triste,
no quiero repetir tu nombre,
no quiero soñar tu silueta,
me dejaste detrás del cristal,
te deje en el azul,
en el crepúsculo de mis vuelos.
No me duele decirte,
hubo días y tardes eternas,
donde sólo tú existías,
me faltaba la respiración,
viví en fábulas y cuentos,
en esos siempre fui feliz contigo.
Te quise en dosis altas,
nunca me canse de mirarte y acariciarte en lo cierto
y lo imposible.

Somos una historia que no acabo bien,
dos protagonistas sin decisión, ni explicación.

Te escribo por última vez,
pensándote seguiré con amor,
no dejaré de pensar en ti,
ni en el color de tus ojos,
serás un pasado de dos palabras,
el símbolo escondido de mi poesía,
la alegría pendiente,
el amigo al que nunca dije adiós.

Ayer me embriagué de silencio y penumbras,
hoy quiero amanecer sin ti y fuera de ti.