domingo, 29 de mayo de 2011

Manual del Guerrero de la Luz

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El guerrero de la luz contempla la vida con dulzura y firmeza.

Está ante un misterio, cuya respuesta encontrará algún día. De vez en cuando se dice a sí mismo: «Pero esta vida parece una locura.»

Tiene razón. Entregado al milagro de lo cotidiano, nota que no siempre es capaz de prever las consecuencias de sus actos. A veces actúa sin saber que está actuando, salva sin saber que está salvando, sufre sin saber por qué está triste.

Si, esta vida es una locura. Pero la gran sabiduría del guerrero de la luz consiste en elegir bien su locura.
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Paulo Coelho
 

sábado, 21 de mayo de 2011

Papel y tinta


Miro una y otra vez esas páginas amarillentas cargadas de tinta. Mis ojos se deslizan arriba y abajo por todas esas líneas, enfocando y desenfocando a medida que mi imaginación recrea cada una de esas palabras que escribimos juntos. Ahí está escrito todo lo que pasó, toda nuestra historia. Un calendario borroso lleno de fechas marcadas y una lista con todo lo que nos dijimos y todo lo que no pronunciamos pero se intuía en nuestras miradas.

La descripción de todos esos besos, del tacto de tus labios apretando los míos y la suavidad de tus dedos recorriendo mi espalda. Todos esos sentimientos e ideas que pasaron por mi cabeza, a veces tan turbios y complicados y otras veces tan difusos e insignificantes.

Noches en vela que pase pensando en ti, días completos en los que tu rostro era lo único que llenaba mi imaginación. Pánico. Temores. Inseguridades. Esos momentos en los que te busqué en todos sitios desesperadamente y esos otros tan inesperados en los que tú viniste a mi.

Lo que aprendimos el uno del otro, y todo lo que yo llegué a aprender de mi mismo, rebasando mis propios límites, descubriendo senderos sin caminar.

Tachones, puntos a parte y cambios de párrafo, nuevos comienzos, recuerdos de todo lo anterior. Todo está ahí plasmado por litros y litros de tinta que narran nuestra historia. Porque eso es algo que nadie podrá quitarme y que nunca podré olvidar.

Sangre y corazón. Papel y tinta.

miércoles, 27 de abril de 2011

El Camino.


Amanece un nuevo día. El sol comienza a elevarse sobre el horizonte con ese color anaranjado, el que hace que todo lo que esta bajo su luz tenga ese aspecto de paz y belleza del amanecer. Respirando, el frescor de la mañana inunda tus pulmones mientras vistes tus pies con el calzado más cómodo, preparándolo para el largo camino que te depara el día.

Pleno de ilusión, tu corazón se alegra de pisar el exterior, de ver lo que has de andar hoy, de ver a todas esas personas que esperan para acompañarte en él. Tus amigos, tu familia, incluso esa sombra indefinida que representa el amor. Todos están allí, todos echan a caminar a la vez que tú, a tu lado, viviendo cada uno de los momentos junto a ti.

Muchos permanecerán para siempre, muchos otros se acercaran a tu camino para más tarde alejarse de nuevo. Tu camino se cruzará con el de muchas personas, las saludarás al pasar, harás nuevos amigos. Todo ello incrementará la satisfacción de tu día a día. Los más importantes estarán ahí para apoyarte en los malos momentos, otros fingirán hacerlo, pero nunca podrás contar con ellos. Muchos estarán meramente por interés, pero terminaran alejándose cuando no obtengan de ti lo que desean. Mantente fuerte en tus convicciones y no dudes en actuar según ellas. Solo los que de verdad importan, sobrevivirán.

Muchas caras ocuparan el rostro de la sobra indefinida del amor, unas serán de una belleza digna de admirar, otras se caracterizarán por un interior mucho más luminoso que el exterior. Algunas te sembrarán de dudas y otras incluso no sean correspondidas. Muchas caras te agarrarán la mano, te susurrarán al oído que te quieren y no tendrán miedo de escucharlo de tus labios. No temas porque tu camino es largo, por ahora solo ves el horizonte, pero sigue aún más allá.

Abre los ojos, disfruta del paseo, de la compañía de todos ellos. Ten un corazón generoso, reparte tu atención con sumo cuidado y no dejes a nadie de lado. No temas tus tropiezos porque habrá muchos, simplemente levántate, sonríe y sigue caminando.

sábado, 16 de abril de 2011

EL POZO



Creo que siempre me dediqué a esto. A sacar agua del pozo. Nací con él y mis padres fueron quienes me enseñaron a usarlo, con paciencia y con prudencia, con las personas adecuadas. Se dice que el agua de cada uno de estos pozos puede satisfacer la sed de una persona determinada.

Aquí estoy pues, como cada mañana, como cada día desde que te conozco, bajando el cubo y tirando de la cuerda para subir el agua que calmará tu sed. Largo es ya el tiempo que llevo visitándote y llevándote mi agua. La bebes con avidez, otras veces con indiferencia y sequedad. Otras veces ni siquiera tienes sed, y te limitas a apartar el vaso.

Aún así, yo vuelvo cada día a bajar al pozo, con mi cubo, listo para recoger más agua y llevártela, para así satisfacer una necesidad que quizá es más mía que tuya.

Hoy observé el nivel del pozo. Es algo que hay que hacer cada cierto tiempo para comprobar las reservas de agua y saber si el pozo necesita descansar. Me sorprendió encontrarlo más bajo de lo que lo esperaba. Y eso no era bueno. Quizá hubiera estado sacando demasiada agua que no era necesitada del pozo.

Me senté al borde del pretil mientras observaba descender el cubo con la mirada perdida en mis divagaciones. Siempre había pensado que este pozo daría para cubrir las necesidades, pero quizá me excedí sacando agua con demasiada prisa. No sabía si seguir sacando agua de allí, ¿qué pasaría entonces? ¿Nos asaltaría la sed?

Sin saber que hacer me levanté y marche caminando sin rumbo. En el fondo de pozo, el cubo flotaba sobre la superficie cristalina, esperando a que mi mano recuperara la firmeza necesaria para coger la cuerda y subirlo de nuevo, como cada día.

martes, 15 de marzo de 2011

Más allá de tu piel



Briznas de hierba rozaban nuestras mejillas mientras rodábamos juntos por ella. Sus suaves brotes hacían cosquillas en nuestra piel hasta llegar a esa sensación de picor que se hace irresistible. Juegos, risas, abrazos, besos y más vueltas tratando de huir el uno del otro. Persígueme, ven a cogerme me dice tu mirada pícara. De pronto topamos con un tronco que sirve de improvisado apoyo para la espalda, un momento de tregua entre tanta felicidad. Abrazados, me miras de reojo desde abajo, apoyada en mi pecho.

+          Me encantan tus ojos.- me dices desplegando tu perfecta sonrisa al sol.
-          No se por qué, no tienen nada especial.
+          ¿Ah no? ¿Que me dices de esa mata espesa de pestañas? Cada vez que parpadeas cerca de mi, puedo oír como desplazas el aire.
-          Exageras, eres una cursi.
+          Puede ser… ¿hay algo que te guste de mi?
-          ¿Quieres hacerme parecer un cursi a mí también?
+          Sabes que a cursi no te gana nadie.
-          Mierda. Vale tienes razón. No se por donde empezar, sabes que estoy totalmente enamorado de ti y no soy objetivo. Me encantan cada una de las líneas de tu cuerpo, la manera en la que se amolda al mío cuando estamos abrazados. Me encanta tu boca, con el labio de arriba mas fino y el de abajo mas carnoso, me encanta besarlos y recorrerlos con la lengua. Me encanta la línea recta de tu nariz, con esa pequeña peca que tiene en la parte izquierda, esa que crees que nadie ve y que a mí siempre me llama la atención. Alucino con la suavidad de tu piel, desde tus mejillas hasta tu hombro, pasando por ese cuello que me vuelve loco. Tus orejas, esas que proteges con tanto celo y que pocas veces me dejas tocar también son increíbles, solo por ser tuyas son las orejas más bonitas y perfectas del universo. Venga si, voy a decírtelo, tu culo también; me encanta asustarte tocándotelo sin que me veas venir, tiene una redondez perfecta. Y, ¿hablas de ojos…? ¿Que me dices de los tuyos? Esos dos preciosos soles que tienes en la cara, de ese color tostado indefinido… Pero, ¿sabes una cosa?
+          Dime
-          Nada de eso es lo que más me gusta de ti.
+          ¿De verdad? Tal como hablas me cuesta creer que aun quede algo de mí que pueda gustarte más aun.
-          Pues estás muy equivocada. Lo más perfecto que tienes, mucho más aun que tu exterior, es lo que hay más allá de tu piel. Hacia dentro. Lo que me hizo enamorarme de ti perdidamente fue el significado que le das a tu vida, tu simpatía, tu búsqueda incansable de una razón para vivir, tu solidaridad, la forma en la que me regañas cuando critico a tu amiga la fea y más aun como consigues hacerla a ella feliz haciendo que se sienta como la más guapa. Esa manera en la que derrochas felicidad a tu paso, ese carácter que hace que todos se giren para mirarte. Tu posibilidad de tener el mundo a tus pies y aun así ser tan humilde como para mirar desde abajo. Me enamoré de ti mucho antes de saber que eras perfecta en el exterior… ¡eh, espera! ¿por qué lloras? No dije nada malo…
+          Al contrario. Dijiste mucho más de lo que esperaba oír, estás lágrimas son de absoluta felicidad.